lunes, 27 de agosto de 2018

51


lo sabés
o de repente
lo suponés:
no sos tan inteligente
como siempre creíste que eras
y aunque eso no fuera tanto
hoy es realmente poco
barajá y volvé a dar
ahora y mejor
a vivir con los parias
y los conejos
en las madrigueras
que rebalsan con la lluvia

martes, 31 de julio de 2018

50


¿tengo algo más que decir?

pongo los pies sobre la mesa
preparo mi retirada
apoyo el vaso
empujo el cenicero al otro lado
de la mesa
preparo mi retirada
apago todas las luces
devuelvo el cenicero
a su posición original
subo la escalera
en el último escalón
me vuelvo y bajo otra vez
preparo mi retirada
choco contra la mesa
cae el vaso al suelo
se hace pedazos
intento esquivar los vidrios
no hay caso
preparo mi retirada
miro todas las ventanas
tan angostas que no pasa
una persona
huelo a cemento
acá todo huele a cemento
preparo mi retirada
rodeo la mesa
por el lado opuesto
piso el borde del charco
el agua pasa
a través de la suela
agarro la silla por el respaldo
voy a quedarme

todos los días de la próxima semana
en la cabeza, por un minuto
todos las notas del cuaderno
como una sola, en la cabeza
por un minuto
todos los estampidos de los tiros
resonando en un patio de cemento
todos los cartuchos en la palma de la mano
como prueba de que por cada trueno
hay un rayo allá en el campo
en la cabeza
por un minuto
todas mis proyecciones
pasando a través
de la rajadura en la pared
todas mis proyecciones con el poder
efectivo de arrancar ladrillos
la cabeza y todo lo que contiene
rebotando como ecos de un sinte
por las cuatro paredes de este espacio

agarro la silla por el respaldo
trato de recordar
de qué lado cayó el vaso
busco referencias
hay polvo de ladrillo
en el suelo, estoy seguro
preparo mi retirada

viernes, 6 de abril de 2018

49


ser un poeta consciente es


         s e    r

u  n

         p          o e t

     a     consc

ie

n

   t



                 e

lunes, 19 de febrero de 2018

hashtag psicoanálisis


me voy a tirar acá
y hacer como que nada pasó
y el viento sopla



cuento la gente que crucé
la última semana
con el corazón roto
tal cual dicen las canciones

cuento la gente
con la que charlamos
como si tal cosa
pese a que sé
que tienen el corazón
suturado, y están ahí
subiendo fotos impecables

como si tal cosa

lo secreto es que
se nota un montón
sobre todo en esas fotos
impecables

tal cual
dicen las canciones

ensayo la reconstrucción
material de un encuentro:

la vereda rota, Ana
alta, la cara pálida
y la mandíbula muy recta
la piel blanca y lisa
los pelos húmedos
de un baño reciente
siempre buen humor
un poco fino y
un poco tribunero
un instagram impecable
y activo y un facebook
simpático, un corazón
roto como la vereda
ella, rota y aterida
con una compostura
de no creer

un cartel que diga:

atención a la gente
quebrada que vemos
todos los días de la vida
atención a la gente
medicada que sostiene
la cara pálida y
la compostura
atención porque si
la tuivéramos habría
menos gente y
menos veredas rotas

jueves, 26 de octubre de 2017

46


perdonen, dijo, tengo
que rendir exámenes
los veo en un tiempo.
nos enojamos, hasta que
a los 10 días volvió
a trote liviano
como un tigre contento
con un animal muerto
colgándole de la boca

lunes, 4 de septiembre de 2017

45


estaba por decir
lo que el pibe aquél
estaba por decir
pero justo pasó
el tren y tapó
absolutamente todo
con su ruido metálico
de modo que
la imagen quedó muda:
el pibe, en blanco y
en negro
la cara de angustia
una mano en el pecho
arrugando su campera
de felpa y las venas
marcadas en el cuello
como haciendo un gran
esfuerzo por sacar
el aire

estaba por decir
lo que el pibe aquél
estaba por decir
cuando pasó el tren
y ahogó sus gritos
de forma que la imagen
quedó como un amigable
recordatorio
de que el pibe
todavía respiraba

domingo, 28 de mayo de 2017

44


1.

Jesús está sentado
a la derecha de una mujer
en una silla de madera
enclenque, en medio
del desierto del Sahel.
las patas de la silla se hunden
un cuarto en la arena,
las sandalias de Jesús
naturalmente, no se hunden

le están cortando el pelo
-hasta por arriba de los hombros-
le dice a la peluquera
-pero no más. tengo que
estar stylish cuando vuelva
al Mundo de los Hombres.
en 40 días no sabés como crece.

ella tijeretea
el sonido no viaja lejos,
los mechones se riegan
todo alrededor

Jesús se saca los lentes de sol
-mirá allá- le dice a su peluquera
-¿cuándo cayó?
-hace como mil años-
le contesta ella, con desinterés.
es el esqueleto de un avión
de la segunda guerra
el fuselaje está verde
los fierros emergen, peligrosos
hacia los puntos cardinales
-qué hermoso- dice Jesús
-no lo escuché caer.


2.

Jesús y su peluquera están
al costado del camino.
un tipo de gafas opacas
les ofrece un lagarto:
es un gecko de Marruecos
-¿estos guachitos pueden
correr sobre el agua, no?-
le pregunta a su peluquera
-como yo
-no- le contesta
-son bichos de arena,
corren sobre la arena.
Jesús se vuelve al tipo
y le hace no gracias
con la mano.
no hablan el mismo idioma

la peluquera tiene éxito
y un camión les para
-dale Jesús- le dice
agarrando los bolsos.
Jesús está más allá
filmando espejismos en super 8
-no se va a ver una goma-
dice mientras sube al camión
y se sacude la arena de la túnica

pasan a ciento veinte
junto a un cartel
con forma de flecha
en el que se lee:
"al Mundo de los Hombres"
la polvareda se lo traga.

en el camino, Jesús le cuenta
al camionero
la historia de la creación
tal cual se la contó su viejo.
su peluquera pone cara de hastío
todo el rato, abrazando
la bolsa con el cabello
de Nuestro Salvador.
cuando termina de narrar
el camionero le dice:
-¿ese no es el mito maya quiché?
-puede ser- contesta Jesús
rascándose la barba


3.

-¿qué le pasó
al Mundo de los Hombres?
pregunta Jesús a su peluquera
mirando un caserío destartalado.
a lo lejos se alzan
columnas de humo,
cerca hay pequeños fuegos.
-no sé ¿importa?- le contesta ella
-yo empezaría a predicar.
Jesús mira un montón de barriles
semienterrados y oxidados
con desconfianza
-¿no son explosivos esos?
su peluquera no le hace caso:
anda entre las casas
buscando un bazar

-¿viste? al final
el mundo de los hombres
no estaba tan mal.
le dice, animada por primera vez,
mientras salen del bazar.
lleva un pareo y un sombrero
y un collar de cuentas.
Jesús toma un frappé
-hasta me alcanzó para estos lentes,
mirá, así me devolvés los míos.
él se prueba los lentes redondos
y mira al cielo
-no tienen filtro UV- dice


5. apocalipsis

Jesús hace puchero con la boca
al costado del camino
-nuestra sociedad terminó-
le dijo recién su peluquera.
lo necesitaba con ella,
si no, nadie le iba a creer
que el cabello de la bolsa
era el cabello de nuestro salvador.
-ya es hora de que te emancipes.
le limpia el polvo
de la túnica
con ambas manos
y mirándolo a la cara, le dice:
-las puntas te quedaron hermosas.

ella sube a un arenero
con un tipo, y el tipo arranca
con un estruendo del motor.
-cuidate- le dice Jesús
con un hilo de voz.

cuando el polvo se disipa
ya no queda línea
en el horizonte.


6.

Jesús trepa hasta la punta
de una torre de madera
que encontró entre las dunas.
imagina un mar
encrespado
y tormentoso, grita:
-hay alguien ahí?

los cúmulos se tragan
el eco de sus gritos
restalla un relámpago
y puede ver que
hay gente en el agua.
le hacen señas.
Jesús les dice
con las manos ahuecadas
a los costados de la boca:
-todos los hombres serán marineros
hasta que el mar los libere.

no se acuerda si la frase
está en la Biblia
o si la robó
del cancionero de otro

se saca los lentes
sin filtro UV
y todo es arena otra vez.
-que bajón- dice
y desciende

mientras se aleja
no se da vuelta:
tiene miedo de que la torre
sea un espejismo también


coda:

ella se fue y lo dejó solo.
hace días que no se lava los pies

detrás de él
un camino interminable de huellas
el resto del desierto, inmaculado

un espejismo delante
cobra forma de auto
vuelto del revés.
pareciera datar de los setenta
-la cúspide del diseño automotriz-
piensa Jesús -después de eso
no hubo nada igual.
observa las inmediaciones vacías

mira al cielo, piensa:
"llueve chatarra".
entonces grita:
-¿viejo, sos vos?
y el cielo hizo acople*


buscando reparo
le da una vuelta al auto.
encuentra un walkman
a la sombra del capó.
lo agarra, lo limpia
y se pone los auriculares.

suena Roberto Carlos


* Gn. 1, 8,5