jueves, 8 de agosto de 2013
ideario #2
amo el post crap
creer que encuentro
cosas debajo de las piedras
la duración de los charcos
en verano
las ficciones grises
los esquemas que se repiten
ridículamente
los nudos absurdos
los desgajes de vocoder
los noventa imaginarios
la moda sin época
(literalmente hablando)
cada vez más los ruidos
y la oclusividad
fuera de tiempo
las colecciones de remixes
como tachos de pilas usadas
los ritos que no entiendo
las rutinas desapercibidas
el estilo que hace al debate
la fliosofía en un teatro
pequeño y rojo
las cicatrices caprichosas
los cables pelados
y los versos cortos
The devotional tour
half drunk people and
sharp dressed men
lunes, 15 de julio de 2013
10
¿sabés?
es no contar historias
las historias...
en realidad no están ahí
todo lo que ves es recorte
concepto, edición y postprocesado
fluorescencias, reflectores y salvas
MEMO: Todos los personajes están enamorados de otro personaje pero eso no tiene relevancia o no le importa a nadie más que al mismo personaje. El objeto de uno de los enamoramientos es un muerto. Ninguno de estos enamoramientos se va a resolver hasta después de que se prendan las luces. El resabio, sin embargo, es agridulce: éste con ésta, ése con ésa y aquél con aquélla. Todos los demostrativos bailan juntos en un último baile [Y el que remontaba barriletes solo] pero un poco porque las sillas fueron quedando vacantes. El protagonista es un neurótico. Los actores recurrentes son una marca de agua artística. Uno supone que podría ser contraproducente, pero en realidad transmite un microcosmos. Los planos fijos son para que la película no escape por vos de los inmutables sufrimientos en los rostros de los personajes. Los planos también tienen sentido del humor. Si vas a hablar de humor, que tu cinematografía sea chistosa o que sea la cosa más desgarradora que hay. Decí cosas distintas a la vez. Ejemplo: los protagonistas viven los mejores días de su vida escuchando temas tristes. No solo los escucha el espectador, también los escuchan ellos. Los clásicos recreados atraen si están doblados, el exoticismo vende, pero bien podés usarlos cuando en escena ocurre lo contrario. No sé, vos fíjate, la única tiranía es la del director, pero el director es el primero que la come.
-Vine a decirte todo lo que te quería mediante no decírtelo.
[Como espectador me corresponde
remontar barriletes solo]
remontar barriletes solo]
-¡Corten! Esto está saliendo como la mierda.
-Perdón, no me siento bien.
-¿Qué te pasa ahora?
fluorescences, reflectors and blanks
concept, edition and postprocessing
all that you see is cut-copy
really ain't there
stories, they...
it's not telling stories
ye' know?
sábado, 29 de junio de 2013
zeitgeist
época es un grupo de gente
de colores textiles
de tramas urbanas
de maquetas variopintas
de agujas redondas
de camellos por ojales
de pajares y pajeros
de pedales sanguinarios
de yemas en peligro
de pantuflas viejas
de color azul francia
de xeno-neo-esclavos
de rutas de paño
de gusanos de seda
de cantantes solistas
de arcos embebidos
de sangre ajena
de eléctricos violines
de mujeres y niños
de arpas y arpías
de directores tiranos
de orquestas (ser)viles
de ruido blanco
de avant-garde para pocos
de cumbias para muchos
de los que sufren
de tener que amenizar el trabajo
haciendo cosas distintas
dentro de un círculo todo igual
(uno tiene la tiza) y
casi todos los círculos
se dibujan desde adentro.
jueves, 20 de junio de 2013
segundo parcial escrito
La verdad tengo ganas de escribir como escriben los pianistas sobre las teclas, en un instante un acorde, un conjunto de notas de sentido avasallador en la medida del tiempo, una ola de marfil y peces negros que se sacude en el instante cargado de palabras, muchas de ellas, el paragrama desordenado de viejas fotos que se agarran todas o se agarra ninguna, que el único objeto real no tiene valor y está escondido en el manojo y es racimo pero no uva y de bronca blanca uno puede ahorcar el cuello con pústulas hasta que se escuche el crac de las ramitas, cuantas sean da igual porque no las veo.
La soledad arrebatadora de una maceta con una paloma que la cree nido y se resguarda engañada de los muros de lluvia ocre que pueden pintarte los nudillos de otro color, única y solamente de noche cuando más que bronca hay la soledad. El pelo húmedo, la mesa y las cacerolas heredadas, nada de eso limpio. Pienso en dónde estás ahora aunque sé que quedaste quieto, y que el tiempo no arranca de nuevo hasta que yo esté otra vez ahí. Sentimos, de a puñados, el desprecio del vigilante y caminamos anacrónicamente por la calle acaracolada. Me encuentro en el interior exterior de una plaza con paredes altas y un techo que podría ser el cielo pero un vidrio y esas fuentes que uno pone en el living de su casa pero rodeada de faros y bocinas y grandes carcasas recién fregadas. La terrible soledad de pintar las veredas con la suela sucia del zapato, los taxis y las mujeres locales hermosas de bronce y láminas de oro, tan extranjeras. Son reales en los vidrios de los locales de ropa donde nosotros podemos marcar la mano transpirada sobre sus pechos de vidrio y escapar riendo pero no correr. Y escondernos (escocernos) en el calor y el alcohol, los hielos y las migajas y las piernas ausentes junto a las sábanas gruesas y las medias usadas. Trajimos los pedazos de una mujer, uno cada uno, trajimos un cuadro de Bacon deshecho. Qué contorno dibuja su brazo y qué encienden sus botones. Que apague la luz, alguno de ustedes. No podemos ponerla ahí. Una mujer es una lámpara.
terrible la noche de las manos
y los pies y las manos y las bocas
y la espalda lastimada con los escalones
de la escalera tan empinada
y las batas blancas de toalla
tan manchadas por las espaldas
de las flores de los cuadros
que son pies y manos y bocas
que son pétalos de vaginas
y labios de las flores.
despertamos
(todos, sin ella)
un año después
percibimos los días tachados
en el calendario de estos años
como una continuidad de celuloide
que se yergue detrás de las rígidas
interrupciones del tiempo uniforme
porque el tiempo es tachaduras
el tiempo es lo que se ve detrás del continuo
(vemos tres días
en tres años
y son tres años)
despertamos cantando en otros idiomas
que aprendimos durante la noche
nos fregamos los ojos y caen las migas
y ponemos a sonar discos en el horno
y pan en el tocadiscos
las nocturnas de Tchaikovsky
los barridos de metralla solar
los cañones de Pachelbel
las parábolas de los mediodías
los preludios de Chopin
las muchas muertes vespertinas
las nocturnas de Pachelbel
los fuegos del amanecer rojo
los cañones de Chopin
el sol que seca las pasturas
los preludios de Tchaikovsky
la caída de sus temperaturas
las nocturnas de Chopin
el amanecer de los corazones
los cañones de Tchaikovsky
el alza de los paños amarillos
los preludios de Pachelbel
el sepulcro de los astros vivos
estamos cansados
de no haber dormido en tres años
pero todavía
volcamos todas las furias de tinta
en una servilleta de paquete
con la que nos limpiamos la carne de la boca
vertimos todas las moiras
en solemnes vasos de whisky importado
en el inodoro del baño chico
en la garganta que iniciará el deshielo
de los fracasos de otras noches
porque renacer es perfume y camisas limpias
es barrer las migas del sueño de los ojos
levantarse el cuello vengativo
poner cara de que el mundo es chico
y guiñar un ojo:
“no olvidemos que el día
empieza de noche”
miércoles, 5 de junio de 2013
7
prefiero la realidad bebible
a los símbolos craquelados
las preguntas y las islas
en lugar de las hendiduras en los mapas.
dame niños que corren
se chocan las cabezas y sangran
madres que estén sentadas
en reposeras rayadas más allá
verdes blancas rojas blancas
y un satín que las baña
y les atrofia los sentidos
porque, qué hermosa es
la sangre en la arena
cuando nadie la limpia
cuando nadie limpia los granos rojos
uno por uno
los castillos que harán los niños heridos
tendrán las paredes manchadas
desde el principio.
domingo, 26 de mayo de 2013
6
Tu mente es una cueva de gatas peludas
está repleta de aire
(por algún lado tienen que reptar)
sus cerdas negras y volátiles
cargadas de estática.
Tus huesos son todos puñales
no importa si afilados o no
porque (vamos hombre)
una espátula o una esponja
no son más que puñales sin afilar.
Tus venas son probetas de veneno
tienen cualquier cosa
pero la dosis basta para matarte
(o eso decía Paracelso)
más temprano que tarde.
Tu corazón es un reloj de arena
la arena es astillas de vidrio
y esquirlas de metal oxidado
así el reloj mientras cuenta las horas también muere.
¿En qué difiere bombear sangre y vidrio roto?
¿Quién le cuenta las horas a los relojes?
lunes, 20 de mayo de 2013
la mordida
cuándo pasó
no me di cuenta
dónde estaba
no la vi salir
hija de puta
si estiro la mano
me mata de nuevo
ahí se va, la veo
en el pastizal
se va indemne
por el mar de cuchillos
por el mar de cuchillos
verde y arena
qué es este cielo blanco
esta tierra roja que está acá
las rocas parecen espejos
allá lejos escucho voces
son del campamento, creo
la gente que juega y me dijo
el polvo entra en mi nariz
y me irrita la carne
pero los músculos están duros
y no lo pueden expulsar
les dije que se adelantaran
por qué, por qué
yo solo quería
tampoco puedo parar
el agua y los mocos
empapan el suelo
y mis manos están amarillas
soy un anfibio
denme de beber
siempre pensé que morir
era pedir amor a gritos
en el centro del mundo
y me dijeron que morir
era en realidad ver morir
a los demás
pero morir es sentir
de una vez y por todas
morir es sacar una foto
morir es pasear al perro
morir es tomar la sopa
hija de puta
en realidad no quería
(…)
es increíble
como las tripas se constriñen
y parecen un suéter que se vuelve sobre sí
y no salen para afuera cuando
(…)
que van a pensar cuando me encuentren
van a ver toda mi carne
no quiero que la vean
contorsionado y antinatural
y después la morgue y todo eso
pero no hay vergüenza
cuando ya no la contás
que sabía ella en realidad
por ahí tenía su nido
bajo alguna roca
y es como que un gigante
pise al lado de tu casa
y se caigan las tejas del techo
y te saquen de la siesta
regándolo todo de polvo de ladrillo
no, no puedo decirte nada
porque no tenés la culpa
toda la culpa es mía
toda la culpa es mía
toda la culpa
se va a la puta que
(…)
la agonía es más larga
y no puedo medirla
no conozco mis venas ni arterias
ni me paro a contar los bombeos
de mi corazón
Dios es la serpiente
me tiró acá y se fue
para que manoteara ridículamente
mientras perdía la sensibilidad de los dedos
y tratara de imprimir las huellas dactilares
en la tierra roja
creo que ya no tengo huellas dactilares
ni siquiera hago foco en la tierra
es un mar rojo y naranja
y lo navegan todos los bichos
andan sobre el agua
puf!
puf!
cuando dije que las rocas eran espejos
te hablé a vos
porque no las distingo del cielo
nunca voy a salir de esta borrachera
y el pastizal que se mece
es más alto que yo
también está vivo, sin embargo
no sé qué sentirá al dejar el mundo
una brizna de hierba
pero debe ser parecido a
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